lunes, 9 de abril de 2012

Referencias


Real Academia Española. (2012). "Diccionario de la Lengua Española: Prostitución".
Recuperado el día 2 de abril de:
http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=prostitucion

TicoVisión (2012). "Pornografía y prostitución infantil aún existen en Costa Rica".
Recuperado el día 8 de abril de: http://www.ticovision.com/cgi-bin/index.cgi?action=viewnews&id=8694

Iglesia de Dios de la Profecía (2011). "Costa Rica: Fundación rescata a mujeres de prostitución".
Recuperado el día 8 de abril de: http://www.iglesiaprofecia.com/noticias/noticias-internacionales/costa-rica-fundacion-rescata-a-mujeres-de-prostitucion

El País (2005). "Debate: ¿Hay que regular la prostitución". Recuperado el día 8 de abril de:
http://es.scribd.com/doc/7322372/prostitucion-articulos-de-opinionel-pais

Cerebro Hiperactivo (2009). "Hetairas, putas, cortesanas, trabajadoras sexuales, prostitutas..."
Recuperado el día 9 de abril de: http://hiperactivebrain.wordpress.com/2009/02/21/hetairas-putas-cortesanas-trabajadoras-sexuales-prostitutas/

Davanzo G., y Bászquez N. (2010). "Prostitución". Teología Moral.

Vega. J., y García N. (2009). "La Prostitución, Causas y Consecuencias" Tesis no publicada.  Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra, Santiago, República Dominicana.

Omonte, A., y Bizarroque L. (2003) "Regulación de la prostitución en relación a los Derechos Humanos" Tesis no publicada, Ecuador.

Hueso, P. (2005) "La Prostitución. Claves básicas para reflexionar sobre un problema" Tesis no publicada, España.

Ejemplos

  • En la película "Malèna", la protagonista encuentra en la prostitución un medio para no morir de hambre. La sociedad que la rodea, encarnada en sus mujeres, luego la castiga.

En estos casos la prostitución es terrible y es bueno que las leyes y los organismos que pueden acompañar el proceso jurídico con atención psicosocial, tomen cartas en el asunto, pues la prostitución como explotación es un ejercicio de poder que atenta contra las libertades fundamentales del que es prostituido.

La redención que la figura de la prostituta ha tenido en la literatura y el arte, de fuentes y medios del pecado, pasaron a simbolizar la belleza y todo lo positivo que ésta tiene, en circunstancias terribles. 

La literatura nos da ejemplos de prostitutas que son más nobles que sus clientes, hombres adinerados y con títulos nobiliarios:

  • Fantine en Los Miserables: Prostituta por miseria y estigma social, único amor de ese otro "pescador" que es Jean Valjean.

  • Sonia en Crimen y Castigo: Prostituta por cuidar de los suyos y confidente del desgraciado Raskolnikov.

  • Marguerite en La Dama de las Camelias: Amante y maestra en la vida del joven, acaudalado y soñador Alfred. 


La imagen romántica de la prostituta la presenta como una gran belleza que ha caído en la venta de sí misma por falta de vínculos que la sostengan. No le faltan virtudes ni fuerza moral, soporta todo con gran entereza y es capaz de grandes sacrificios personales, pero no tiene una familia ni un nombre que respalden tal riqueza moral. Y el nombre familiar es el que otorga el hombre, el del linaje.

sábado, 7 de abril de 2012

Causas y Consecuencias

Muchas son las causas para que una persona se vea involucrada en el ejercicio de la prostitución. También los efectos de tal actividad son variados. Se puede ubicar las raíces de esta actividad en las condiciones materiales de existencia de quienes la ejercen, así como en factores de índole psicológica.


Algunas de las causas
  • Desempleo y subempleo 
Muchas personas poseen empleos permanentes con ingresos suficientes que les permite cubrir sus necesidades e incluso un eventual ahorro; en cambio otros, poseen oficios eventuales o pasajeros, donde las ganancias son inciertas, por lo que deben recurrir a otras fuentes de ingreso. 

También se encuentra el desempleo, en el cual es más notable la incapacidad para asumir gastos. En muchas familias con esta dificultad se pone de manifiestos la obligación de efectuar diversas tareas y con ingresos insuficientes. En muchos casos la madre e hijos se tienen que dedicar a ventas ambulantes al detalle, ofrecer sus servicios como trabajadores del hogar o trabajos en constructoras mal remunerados.
Las hijas se ven expuestas a situaciones más críticas, poco habilitadas para trabajos que generalmente se designan a varones, se ven forzadas a aceptar cargos como meseras, auxiliares de oficina, y otros en los cuales las posibilidades de mejorar sus condiciones de vida son escasas, e incluso muchas veces se inclinan por otras actividades como la "venta de su cuerpo".

  • Pobreza y condiciones de vida
"La pobreza está asociada a un estado de necesidad, carencia o privación de los bienes y servicios necesarios para el sustento de la vida; también está vinculada a la falta de participación activa en las decisiones colectivas, la marginación social, actitudes de desaliento y la adscripción a una escala de valores diferenciada de alguna manera del resto de la sociedad" 
(IV Conferencia Mundial sobre la mujer, Beijing 1995: 26).

La pobreza, en gran parte de los casos, es el punto de partida para que una persona llegue a la condición de los trabajadores sexuales comerciales: el mayor número de menores, adolescentes y jóvenes prostituidos proviene de los estratos bajos de la sociedad. Sin embargo, esto no es suficiente como explicación causal, pues no toda persona indigente se prostituye. A la situación de pobreza se suman otros factores predisponentes. Puede verse, analizando el caso particular de la pobreza, que producto del acceso restringido al mercado laboral, la condición de vida de los miembros de las familias empobrecidas se ve seriamente afectada. Esto se traduce en las siguientes características: hábitos alimenticios precarios, vestimenta raída y precaria, carente muchas veces de los servicios básicos, educación inicial truncada, escaso acceso a los bienes de consumo, entre otros. Esto da como resultado una baja autoestima de las personas y una escasa y tergiversada visión de sus derechos y deberes sociales. De esta manera, las condiciones de vida se hallan condicionadas por el poder adquisitivo de los individuos. La pobreza implica un escaso poder adquisitivo, lo cual redunda negativamente en las condiciones materiales de existencia.

  • Violencia y desintegración familiar
Muchas veces se ha señalado esto como una causa principal, gran parte de prostitutas(os) provienen de hogares disfuncionales, donde había faltante de miembros como padre o madre (no significando que en toda familia donde falte una figura paterna existirá un miembro que se dedique a la prostitución, o que exista algún tipo de violencia tanto física como psicológica)
En la violencia intrafamiliar, los hijos están más expuestos, porque ellos son los testigos presenciales de los ataques entre cónyuges. Los niños desde temprana edad se ven en situaciones que atentan contra su seguridad y desarrollo integral, y en el mayor de los casos, hasta contra su propia vida, por el abandono, la desnutrición y los golpes recibidos que afectan también su personalidad.
Asimismo; la ausencia de uno de los padres y su eventual reemplazo por una madrastra o un padrastro, los conflictos internos, las presiones económicas y sociales, los desajustes emocionales, la sustitución de roles en los menores que deben asumir funciones impropias para su edad; afecta directamente al niño, quien crece carente de afecto y recibiendo toda la influencia negativa, lo que indudablemente conlleva traumas emocionales, inseguridad, baja autoestima, resentimiento y agresividad.

  • Abusos sexuales
La violación y otras formas de abuso sexual son una de las causas más comunes para que las personas opten por el camino de la prostitución, y de ésta no están libres los varones ni las mujeres. Según diversas fuentes consultadas, entre ellas la publicación de La Razón: "Llama la atención que gran parte de los casos de violación haya sido cometido en el seno de la familia por personas cercanas a los menores, sean éstos los padres, hermanos, primos, tíos, entre otros." (12 enero de 2001, pág A-24, ver Anexos).
Lo anterior implica en muchos niños, niñas y adolescentes, verse expuestos a una iniciación sexual precoz, a relaciones incestuosas y, a los riesgos de una maternidad temprana y a la incorporación a la prostitución, lo que ocasiona su discriminación social y la marginación.

  • Madres solteras
Un embarazo en condiciones de dependencia de la familia por parte de la joven, puede conducir a su rechazo del propio núcleo familiar. El abandono del hogar es la salida inminente, y la prostitución, una secuela previsible. Esta situación se ve agravada cuando la joven carece de formación académica que le permita enfrentar la vida. Ser madre soltera puede ser, además de una causa, un efecto de esta situación. En este último caso, la vida de una mujer prostituta podría reproducirse en sus hijos(as).
Sumando a lo anterior, sería necesario considerar otros aspectos de menor importancia, pero que también contribuyen a agudizar el problema de la prostitución, como la influencia de los grupos secundarios (amigos-as) o la captación de mujeres ingenuas, que ante propuestas de popularidad y fama con buena paga caen en la explotación sexual. 
Los anteriores factores se constituyen en predisponentes y precipitantes. Para las mujeres prostituidas, la maternidad supone una responsabilidad enorme y a la vez una razón de vivir; la situación puede sobrellevarse, aunque con muchos sinsabores. La depresión, por ello, es una moneda corriente en aquellos casos en que una mujer debe mantener sola a sus hijos, y la desesperación es también frecuente al no hallar una solución a la situación.

  • Ninfomanía
Se refiere a la exaltación del apetito sexual en la mujer. Es característico su insaciabilidad sexual y su búsqueda constante de nuevas relaciones sexuales. Suele ser una mujer inestable. En ocasiones la ninfomanía lleva a la prostitución. Sus causas son muy diversas, como por ejemplo, la falta de cariño paterno o materno en la infancia, neurosis, trastornos hormonales, debilidad mental, entre otros. "Es el equivalente femenino de la satiriasis. Sin furor uterino, andromanía, uteromanía, histeromanía, mesalinismo" (ALARCO, Claudio Ob. Cit: 258-9)
La ninfomanía no es una cosa para tomar a broma, sino un estado patológico, causado por trastornos físicos o mentales. La ninfomanía no es lo mismo que promiscuidad sexual, porque la mujer promiscua escoge a sus compañeros. Aún cuando es posible que ella también pueda ser emocionalmente inestable, sus necesidades sexuales no son excesivas en forma inevitable. Por otra parte, la ninfómana sufre estado de intensificada excitabilidad genital, que la compele a desechar inhibiciones sociales o ideológicas y buscar el alivio a cualquier precio. La ninfómana puede aceptar dinero, o puede pagar por el placer así como insistir en que su pareja "cumpla su deber conyugal".

  • Otras causas
Las decepciones amorosas, el abandono de la pareja, el bajo nivel de instrucción, valores y normas (pérdida progresiva o afirmación con el grupo primario), y socialización de los roles sexuales.


Algunas de las consecuencias
  • Marginalidad y discriminación
El individuo que se margina de la sociedad es impulsado por la exclusión que percibe en ésta.
En ocasiones no se habla sólo de individuos, sino de grupos enteros que son marginados de la sociedad.
La marginación es el producto de la discriminación ya que su actividad se halla estigmatizada y son considerados sujetos de ínfima categoría, siendo colocados en una situación pre delictual. Los trabajadores sexuales comerciales sufren un trato discriminatorio, no sólo por parte de la policía ya sea por los abusos de autoridad y extorsiones, sino también por los dueños de los locales, clientes que humillan y maltratan, por médicos y la sociedad en general, que según ellos los desprecian y estigmatizan como a los principales portadores de infecciones de transmisión sexual. Los trabajadores sexuales comerciales, por lo tanto, son compelidos a llevar una doble vida que es una constante para las personas, sean varones o mujeres, involucrados en la actividad de la prostitución, ya que separan de manera radical su vida laboral de su cotidianidad. De hecho, sus parientes más cercanos muchas veces ignoran la forma de solventar los gastos que tienen éstas personas. En el caso de las mujeres que vienen del interior, se contentan al enviar dinero periódicamente a sus parientes. Esta situación repercute negativamente la autoestima de ellas, ya que no pueden compartir abiertamente su vida con las personas más cercanas por llevar una vida despreciada, sucia y vetada por la sociedad, sintiendo que les resta valor y dignidad como seres humanos. A la vez, se dan cuenta de que pertenecen a la sociedad, pero no se explican por qué no merecen el respeto como personas. Ellas mismas tienen conciencia del ambiente negativo que les rodea, y perciben el maltrato y hostigamiento que les da la colectividad.

  • Alcoholismo y drogadicción
La persona crea su adicción a partir del consumo excesivo.
El alcoholismo es una problemática que no sólo afecta al sector de la prostitución, pero sí reviste especiales características por el hecho de que los trabajadores sexuales comerciales desarrollan sus actividades en ambientes indisolublemente ligados al consumo de bebidas alcohólicas.
Este consumo está aceptado en casi todas las culturas, y se le considera como una droga social. 
De hecho puede verse también al alcohol y las drogas como una causa, ya que muchas veces por la necesidad de dinero para conseguirlos, las personas pagan con su cuerpo o en su defecto consiguen dinero por medio de esta actividad para así poder comprar dichas drogas. El recurrir al alcohol y otras drogas es tan cercano a la vida de la prostitución como una forma de lidiar con los altos niveles de angustia que genera este entorno.

  • Enfermedades venéreas
Es importante señalar que las enfermedades venéreas no se limitan a prostitutas(os) y marginados, como muchas personas piensan. Cierto es que, por los distintos factores, las personas que se dedican a la prostitución y similares están más expuestas a adquirir una enfermedad de transmisión sexual, pero también es cierto que cualquier otra persona puede contraerlas, ya que no existe ningún tipo de inmunidad.
Se contagian más por vía sexual que por vía sanguínea y perinatal; son factores de riesgo biológicos, sociales (drogas), culturales (lavados vaginales, múltiples parejas sexuales, prácticas sexuales que incluyan penetración anal o vaginal sin el uso del profiláctico).
Los riesgos a los que se exponen los trabajadores sexuales comerciales (sobre todo las mujeres) varían desde los golpes hasta el atentado contra su vida y el asesinato. Según diversas notas periodísticas, algunas meretrices son secuestradas por un período de tiempo breve, violadas en ese lapso y arrojadas a la calle. Entonces puede decirse que la violación, los golpes y el asesinato, son los riesgos físicos a los que se exponen las personas que se involucran en esta actividad por unos billetes más.

viernes, 6 de abril de 2012

Reportajes y Entrevistas

    Prostitutas de bajo nivel


                 Prostituta de alto nivel

                                                                        
Prostitución juvenil
                                                                             
          Prostitución Infantil

miércoles, 4 de abril de 2012

Actualidad

Nos limitamos aquí a algunas referencias a la prostitución como se presenta hoy, sin precisar las diversificaciones que se encuentran en las diversas culturas.

1. Los organizadores de la prostitución. En la base de la prostitución hay una extensa organización con ramificaciones internacionales, que impone un código de comportamiento; es la única ley que las prostitutas y sus explotadores se sienten obligados a respetar.
La organización de la prostitución se llama proxenetismo, en la cual actúan cuatro categorías distintas: los protectores, los dueños de los locales en los cuales tiene lugar el comercio prostitutivo, las alcahuetas y los traficantes.
Normalmente las prostitutas obran bajo la guía de un protector, que a menudo se convierte en amante parásito de la prostituta, al que ella ama y teme. El protector busca atraer a las muchachas descarriadas, huidas de la casa o la búsqueda de aventuras en concursos de belleza o de cine. Se comienza con algún cliente y con muchos regalos. Pero muy pronto la muchacha descubre en el protector su amo absoluto. que puede también venderla a otro protector. Aunque en proporción menor, también hay mujeres que hacen de protectoras. El dueño es el amo del local puesto (totalmente o en parte) a disposición de los encuentros con las prostitutas. Alcahueta es la mujer que conoce el arte de seducir a la muchacha disponible a la prostitución, la pone en relación con el protector o directamente con los clientes y le enseña el oficio. El traficante es el colocador, pagado por una comisión de protectores o dueños de casas que se compromete a trasladar prostitutas tanto a nivel nacional como internacional.


2. Las prostitutas. Para simplificar el lenguaje se usa el término en sentido femenino, por ser mujeres la mayoría de las personas que se prostituyen; pero todas las consideraciones hay que referirlas también a varones.

a) Las personas que se prostituyen se dividen en profesionales, semiprofesionales y ocasionales.
Para las profesionales el único verdadero oficio es la prostitución, lo cual implica una mentalidad, un tenor de vida, una capacidad de seducción y de selección de los clientes; entre ellas estan el ejército de las paseadoras, que son colocadas por los protectores en lugares céntricos o periféricos de ciudades o pueblos según la edad y el atractivo. Su exhibicionismo es lo que provoca reclamaciones periódicas e intervenciones ocasionales por parte de las autoridades públicas. 


Las semiprofesionales ejercen la prostitución juntamente con otros trabajos del todo honestos o bien junto con un trabajo expresamente adquirido porque permite "ejercer", como podría ser el de camarera, masajista, entraineuse (muchacha que divierte a los clientes en locales como cabarets, night clubs, etc.). Las call-girls: mujeres disponibles a una llamada telefónica. Externamente su personalidad debe parecer irreprensible. El giro del trabajo se establece por cita con una clientela reducida.

Las ocasionales son mujeres que inicialmente no intentan ser prostitutas, pero se ofrecen ocasionalmente por oscuros impulsos de naturaleza psíquica o para procurarse lucros extraordinarios. Las ocasionales se convierten fácilmente en prostitutas habituales.


b) La figura de la prostituta. Según los datos estadísticos las prostitutas provienen en su mayoría de las clases sociales inferiores, generalmente de ambientes familiares desorganizados y moralmente disgregados, y se ven empujadas por el deseo de una ganancia fácil. Sin embargo, en las estadísticas no están comprendidas las prostitutas semiprofesionales, y sobre todo las call-girls, entre las cuales se encuentran personas con estudios de buena posición que han realizado de modo consciente su elección.
La prostituta comienza su carrera a una edad joven o muy joven (en su mayoría antes de los veinte años); van en aumento las que comienzan ya entre los doce y los trece años: se trata de muchachitas escapadas de casa o inducidas al "oficio" por sus propios familiares.
Hay que distinguir la psicología originaria de la prostituta de la adquirida en el ejército de la prostitución. Inicialmente se trata de muchachas normales, que en general han frecuentado los comienzos de los estudios secundarios. Su personalidad se debilita de forma profunda según va avanzando en la "carrera", en gran parte a causa del régimen de vida: malos tratos y pretensiones de los protectores, consumo abundante de alcohol y ahora también de droga, a la que recurren para darse ánimos y superar momentos de particular desaliento.
No consta normalmente que la prostituta sea hipersexual. Habitualmente su prestación carece de participación psíquica; de lo contrario no podría prestarse a relaciones continuadas con clientes. Es más, la obligación de las prestaciones con toda especie de hombres puede hacer nacer en ella una aversión al sexo masculino.
La prostituta a menudo desprecia a las personas honestas y normales que han de someterse a un trabajo común para ganarse la vida.
Particularmente fuerte es en la prostituta el amor materno cuando tiene un hijo.
En numerosas historias de prostitutas se ve que en un cierto momento las interesadas tienen una percepción exacta de su disgregación moral, de la cual, sin embargo, estiman que no pueden librarse (no faltan entre ellas las tentativas de suicidio). Sin embargo, son posibles, aunque difíciles, las recuperaciones morales de prostitutas si reciben ayuda de instituciones privadas o gubernativas.




c) La prostitución infantil. Por desgracia, ha existido siempre, pero actualmente ha adquirido proporciones industriales. Se le conoce en los países de Asia y de Sudamérica, donde padres desesperadamente pobres venden a uno u otro hijo para que pueda sobrevivir el resto de la familia.
Menos conocida es la prostitución de menores, a tiempo limitado o también a tiempo completo, que existe a escala limitada, pero de modo sorprendentemente vasto y en proporciones crecientes en Europa occidental y en USA. La explotación de menores como actores de filmes o fotorromances pornográficos depende de organizaciones internacionales dedicadas a la producción y a la distribución de semejantes materiales. La explotación directa de menores que conceden a clientes particulares pueden realizarla también organizaciones más pequeñas, pero no carentes de conexiones internacionales. A los menores, a veces vendidos por los padres, pero con más frecuencia huidos de casa, se les hace emigrar con el espejismo de aventuras y de riqueza entre personas que "legalmente" se hacen pasar por parientes suyos. Una vez caídos en red, no es fácil que los interesados tengan el valor de revelarse; se resignan a un género de vida que consideran imposible cambiar, entre otras cosas porque se saben atados por un contrario mafioso que prevé para todo "error" durísimas sanciones, incluso a la larga distancia de tiempo y espacio.



3. Reflejos sociales. Aquí se alude a algunos reflejos sociales de la prostitución.

a) Los clientes. Es casi imposible un análisis sociológico de los "clientes". Se han intentado algunos sondeos en clientes de la prostitución "proletaria", pero no en los clientes de las call-girls. Hay que distinguir entre los clientes "ocasionales", que no presentan particulares características, y los clientes "habituales". Éstos pueden ser tímidos que esperan perder sus complejos con un contacto prostitutivo, arriesgándose así a agravar sus dificultades psico-sexuales, o bien decepcionados por su relación conyugal, o impotentes y pervertidos. Es común en la prostitución proletaria un sentido de insatisfacción por un encuentro reducido a un cuarto de hora y poco personalizado.

b) Difusión se la prostitución. Sólo se pueden hacer conjeturas aproximadas, porque donde está vigente el sistema de reglamentación las prostitutas "clandestinas" evitan el control, y en los países prohibicionistas o abolicionistas es del todo imposible.
El fenómeno de la prostitución está difundido por todas las partes e implica una circulación colosal de negocios. Entre los países prohibicionistas, solamente en Rusia y en China Popular la prostitución clandestina es muy reducida, debido al efecto combinado de un sistema policíaco riguroso, de una educación cívica que reduce las evasiones individuales y de una nivelación económica que no favorece las especulaciones privadas. En los países de economía libre, la posibilidad de explotación comercial y el clima de hedonismo favorecen la actividad prostitutiva más allá y en contra de la normativa legal.

c) La prostitución y las enfermedades venéreas. El temor al contagio venéreo, que se considera sobre todo provocado por la prostitución, ha tenido una parte decisiva para estimular una cultura contra la prostitución. Las estadísticas recientes desmienten netamente este temor. Las infecciones venéreas en los países industrializados de cultura occidental son debidas en gran parte a contactos con personas diversas, carentes de todo cuidado higiénico, más que a relaciones con prostitutas.
Ahora se añade el peligro de contagio de SIDA. Las prostitutas son posibles portadoras de virus, porque muchas de ellas hacen uso de drogas por vía intravenosa y porque tienen relaciones con demasiadas personas diversas que las pueden contagiar.

d) La prostitución y la criminalidad. El mundo de la prostitución gira en torno a la explotación y al tráfico de las personas y está ligado a la industria de la pornografía, al racket de los locales de juego y al comercio de la droga. Por eso hay que considerarlo como un factor criminógeno.

martes, 3 de abril de 2012

Historia

Como se ha dicho comúnmente que la prostitución es la más antigua de las profesiones; sin embargo, no se le ha encontrado entre los pueblos etnológicamente más antiguos. Tuvo origen y se desarrolló en la forma típica comercializada sólo en civilizaciones avanzadas y a la vez más complejas a nivel social y moral.

- La prostitución sagrada. En los pueblos del Oriente cercano y de la cuenca del Mediterráneo, en algunas regiones de la India, donde las prostitutas, llamadas deva-dasis (siervas y esclavas de los dioses), eran cantoras y bailarinas y disfrutaban de particular instrucción. Las meretrices de culto, consideradas como mujeres sagradas, atestaban los patios de los templos y eran consideradas como transmisoras de las virtudes fecundativas. Su presentación revestía carácter de un acto social piadoso, en el cual las relaciones sexuales colectivas eran legítimas como cumplimiento de un ritual sagrado. En los templos, como en Babilonia, no faltaban los prostitutos varones. También en Palestina, y en Siria la prostitución era de carácter religioso, y éste es el motivo de la severa condenación de esta práctica, designada como "fornicación con los dioses extranjeros", y en el Pentateuco y en los profetas. Sin embargo, la condición de prostituta no se consideraba infamante entre los hebreos.


- La prostitución profana. O prostitución indiscriminada y comercializada, florece muy pronto junto a la sagrada, pero se distingue de ella por una diversa mentalidad. En la prostitución sagrada la sexualidad se entiende como valor que se ejerce en dependencia de la divinidad, y el lucro derivado de las prestaciones va a beneficio sobre todo del templo; en la prostitución profana prevalece el uso arbitrario del cuerpo y el interés comercial, como ocurre hoy.
Probablemente se remontan a Solón (hacia el 600 a.C.), en Grecia, las primeras reglamentaciones de las casas comerciales de prostitución, llamadas "dicteria" o "burdeles", algunas particularmente lujosas para clientes de las clases sociales más elevadas, y otras más económicas para una clientela menos acomodada.
La prostitución profana, tanto femenina como masculina, se estructuraba según una jerarquía. La categoría más elevada de las prostitutas entre los griegos era la de las iheteras, dotadas de notables cualidades físicas y culturales, que gozaban de particular influencia en hombres políticos.
En Roma inicialmente las prostitutas pertenecían a la clase más baja. Después de la segunda guerra púnica (218-201 a.C.) comenzaron a difundirse las cortesanas, que eran llamadas meretrices (las que ganaban). Al numeroso grupo de las meretrices pertenecían cantadoras, tocadoras, mimas y bailarinas. La cultura romana consideraba útil su presencia para satisfacer el desahogo sexual y por la tasa especial debida al fisco; pero, a diferencia de la mentalidad griega, la prestación de las prostitutas era considerada infame; por eso no podían adornarse con los indumentos reservados a matronas y tenían que vestir una túnica corta de color oscuro.
Después del advenimiento del cristianismo algunos emperadores, sobre todo Teodosio (347-395) y Justiniano (482-565), dictaron leyes severas contra los explotadores de la prostitución, los proxenetas, que habían llegado a prostituir a niñas de menos de diez años de edad. Pero las prescripciones no tuvieron los efectos esperados.
En la Edad Media la historia de la prostitución es una sucesión de tentativas de represión y de reglamentación. En su mayoría, la concesión de los "burdeles" era tolerada y se regulaba por sanciones fiscales, que provocaban codiciadas ganancias. Toda reunión numerosa, como las ferias y los mercados, veía acudir legiones de meretrices; las mujeres públicas acompañaban a los ejércitos.
En el renacimiento se difundieron las cortesanas llamadas así porque vivían junto a las cortes, que repetían el fenómeno de las heteras griegas, exaltadas y cantadas por los literatos.
Desde el Siglo XVI las autoridades comenzaron a preocuparse por la difusión de las enfermedades venéreas, por lo cual se prescribía a las prostitutas visitas sanitarias periódicas, que se acentuaron en los siglos siguientes.
La reforma protestante y la contrarreforma difundieron una mentalidad más severa contra la prostitución; muchos burdeles fueron cerrados, aunque la prostitución no fue legalmente suprimida.

lunes, 2 de abril de 2012

Definición

"La prostitución no es el oficio más viejo del mundo, sino la forma de violencia más antigua" 
Anónimo Femenino

El fenómeno de la prostitución es complejo, y como tal no es fácil de definir.
Para no caer en el error de la ignorancia, como primer término, debemos precisar el significado real de la prostitución. Para ello nos remitimos a la definición general que lanza la Real Academia Española donde cita textualmente: "Actividad a la que se dedica quien mantiene relaciones sexuales con otras personas, a cambio de dinero". Este concepto limita la prostitución únicamente al pago por relaciones sexuales, sin tomar en cuenta que en ocasiones muchas mujeres sin clasificarse como prostitutas, para recibir dinero de su pareja o cónyuge deben dar a cambio favores sexuales, entonces ¿son ellas prostitutas?

Por otro lado, se debe distinguir la prostitución del comportamiento prostitutivo.

La prostitución, como actualmente se concibe, se realiza cuando una persona concede con frecuencia a otros su cuerpo por dinero. Generalmente la ejercen mujeres, pero también hombres y niños, y las prestaciones sexuales pueden realizarse de forma heterosexual o bien homosexual.

La llamada prostitución hospitalaria, o sea la costumbre existente en algunos pueblos primitivos de conceder al huésped la propia mujer, la hija o la sierva, no ha de considerarse prostitución en el sentido comercial del término.

También la prostitución sagrada, ha de distinguirse de la prostitución comercializada.

Por comportamiento prostitutivo hay que entender la explotación del propio cuerpo por intereses no afectivos, como puede ocurrir en personas fáciles a darse para obtener ventajas ocasionales, o personas obligadas a ceder a los chantajes de quien puede favorecerla en el trabajo o en la carrera. De algún modo entra en nuestro comportamiento prostitutivo el de quien se casa sin motivaciones afectivas, aceptando pasivamente la relación sexual consiguiente.